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miércoles, 23 de junio de 2010

SEMBRANDO CONCIENCIA




La Verdad que aveces pienso que soy un improvisado en todo ésto de la militancia, la política, miro a mi alrededor a la gente que me rodea y a veces me siento chiquito ante tanta grandeza, y no son poco, el caso es mi amigo entrañable, Víctor Tomaselli, que es un tipo de máxima lucides en lo político y militante, que tiene una historia que la lleva en sus espaldas, de preso político, avasallamientos, injusticias, tanto para él, como para sus familiares, esposa, padre, suegro, cuñada, pasando por todas las gamas que se nos ocurra de esa barbarie, y a pesar de todo eso, el compañero, tiene tiempo y ganas, de escribir en base a un montón de situaciones, que hoy se si aplicarían, viviriamos en un mundo mejor, no tengo ninguna duda. Recuerdo que en pleno conflicto del campo, con lo sanguineo que soy yo, me comunicaba con Víctor, y de parte mia, habìa pura indignación y barricada, de parte de él, (....)
 indignación y sabiduria, y en esa época, que no hace tanto, me mando un material, tan concreto, especifico, contundente, dueño de una claridad inucitada; que no lo puedo guardar en los archivos de mis recuerdos, y que nadie mas lo lea, por eso, a partir de este blog, voy a empezar a reditar todo lo que quedo adentro de la computadora, que nos sirva para un aporte positivo. Aca les dejo, APUNTES PARA UNA NUEVA POLITICA AGROPECUARIA, de Víctor Tomaselli, el compañero.

"El Lobo"

APUNTES PARA UNA NUEVA POLÍTICA AGROPECUARIA


Por Víctor E. Tomaselli





Por ejemplo, nos dice al proponer la flor provincial de La Pampa:" son varias las razones que justifican designar a la inflorescencia de la margarita pampeana como flor provincial. En primer término, se trata de una de las poquísimas plantas que crecen exclusivamente en la provincia. En segundo lugar, sus flores son de una sobria belleza, acorde con el paisaje armonioso pero austero de gran parte de La Pampa. Asimismo esta planta es representativa de aquellas capaces de sobrevivir a períodos de extrema sequía, una contingencia que es familiar al poblador pampeano. Por otro lado, las flores asociadas en cabezuelas constituyen un ejemplo de cooperación y de progreso (in agregatis evolutio máxima), esto es, en asociación se encuentra el mayor grado de evolución. En efecto las flores centrales de esta especie tienen una misión y las flores marginales, otra. Es así que se produce una asociación de mutuo beneficio, tal como es deseable que ocurra en la comunidad humana, para que en acción mancomunada se contribuya a plasmar una sociedad material y espiritualmente evolucionada".

Guillermo Covas Plantas de la Pampa

“Un trabajo muy serio sobre un tema del que se ha escrito muy poco”

Humberto Volando

Ex Presidente de Federación Agraria Argentina

INTRODUCCIÓN



Este es un intento de devolver la cordura, ayudando a construir una nueva política agropecuaria.

No es un aporte técnico-científico. Pretende ser sí un aporte político sobre un tema del que se escribe poco. La intención es sentarnos a reflexionar juntos, para poder encontrar la punta de la madeja.

Tratamos de describir la SANGRIENTA REALIDAD de hoy día. La llamamos así porque está constituida no sólo sobre la sangre de los que no están físicamente, sino también sobre la sangre de las trescientas mil familias agropecuarias que hoy no pueden trabajar sus predios por ser los excluidos del campo. Esa tierra reclama que la rescaten, esa gente reclama que alguien la escuche.

Queremos también hacer un llamado a dos puntas: a la clase política, para que se esmere en aprender de verdad cuál es el campo argentino y tenga conciencia que la gente de campo cuando se la convoca con seriedad, adhiere.

Por el otro lado es necesario hacer un llamado a los productores agrarios para que participen y llenen de contenido las instituciones.

Estamos en tiempo de preparar el suelo para ir ayudando a sembrar una nueva política. Todos la necesitamos para que este Siglo que está haciendo sus primeros pasos no encuentre a todos de mejor modo. La mayoría de este texto fue escrito en Mayo de 1998. Hace más de ocho años. Aún faltaba por venir toda la crisis del 2001. De alguna manera los elementos que permitían preverla ya estaban bien presentes en el escenario argentino. Pocos los señalaban en ese momento. Pasó la experiencia de la Alianza, que significó la esperanza de la gente de poner fin a los que muchos periodistas llamaron “el menemato”. Pero esa esperanza se frustró y vino la crisis del 2001, con sus secuelas. Hoy día aún no se construye una política agropecuaria en serio. Creo sinceramente que no por mala voluntad sino por ignorancia que el campo de hoy no es la oligarquía agropecuaria de antaño, que ya no existe. Un fiel reflejo de eso es la nueva conducción de la Sociedad Rural Argentina, que de la mano de Luciano Miguens busca nuevos horizontes productivos y convocantes. Muy diferente el Crotto complaciente de la hiperconcentración de los 90. En fin, las ideas están tiradas esperemos sirvan aunque sea para el comentario.

Victo E. Tomaselli

Julio de 2006

CAPÍTULO 1

¡GRACIAS POR EL PAN!



Cuando queremos comenzar a hablar del campo, es importante que tratemos de aclarar qué significa el campo para nosotros. Desde allí tratar de buscar el entendimiento con el conjunto de la sociedad para llegar a saber en serio si pensamos lo mismo. Vamos a determinar entonces si coincidimos en los objetivos. Allí tendremos un punto de partida.



En esta búsqueda puede pensarse que una primera aproximación la dan los alimentos. Porque eso es algo concreto: todos comemos, o mejor dicho, todos tenemos necesidad de comer y algunos logran comer todos los días. Si partimos de esa necesidad básica que debe ser cubierta, vamos a pensar que a gran mayoría de las cosas que comemos todos los días, de una u otra forma provienen del campo.



Es decir, aprenderemos que los pollos no salen de una góndola ni la leche “nace” envasada en vistosos sachets o cajitas. Que los lechones no son de rotisería si antes no fueron de chiquero y que, en definitiva, detrás de cada mostrador de productos cárnicos hay un corral.



Aprenderemos que detrás de la bolsita de pan está la preparación del campo que será la cama donde germinará el trigo. Después la ingente espera para que se den las lluvias, en medio las curas y los abonos, para que el grano crezca sano y fuerte, finalmente la azarosa cosecha y de allí los cien pasos diversos hasta que ese trigo se hace harina y luego pan.



El campo como un todo



Hasta hace algunos años nos costaba comprender la interacción de los factores, porque no estábamos acostumbrados a la dinámica de los procesos. En la vida cotidiana en el campo

los conocíamos, pero no los teníamos sintetizados, “acomodados” como conceptos globales en nuestras mentes. Quizá ello se debía a una formación muy estricta aristotélico-tomista, acostumbrada a las relaciones causa-efecto, pero eso es materia de otra cosa.



En estos años, al ir avanzando en el estudio de las interrelaciones, por ejemplo en el conjunto vaca-pasto-tierra-agua-aire se tiene mayor comprensión de la interdependencia de los procesos que intervienen en cada uno de los fenómenos de la naturaleza. O, como definió mi hijo Manuel el otro día en un examen, con total simplicidad: “Un sistema es un conjunto de elementos en interacción dinámica en función de un objetivo. Es una unidad orgánica interconectada como red. El sistema es distinto a la simple suma de las partes, porque al interactuar éstas se modifican mutuamente y se potencian.”



En la formulación de una política para el sector agropecuario pasa lo mismo. Con el tiempo vamos conociendo —dolorosamente, a través de aciertos y errores— cómo se van interrelacionando las cosas. Cómo las herramientas de análisis teórico se complejizan en la realidad y, a su vez, cómo esa realidad tan dura y difícil de entender, nos “suelta” un poco sus secretos si encaramos buenos métodos teóricos para analizarla.



Hemos avanzado en la determinación de las necesidades y en la conciencia que no se pueden dar soluciones aisladas.



Esto es así puesto que no hay sector que escape a la crisis. Debemos acostumbrarnos a analizar las cosas como vivimos: integralmente.



Dicho en otros términos: No puedo darme una terapia para una pierna que tenga hipotermia, si no considero una terapia general sobre la circulación sanguínea de ese cuerpo del que la pierna forma parte. Si consideramos, entonces, la circulación sanguínea veremos que estará afectada por —entre otras cosas— el tipo de sales que ingresen a ese metabolismo, el tipo y cantidad de grasas que a su vez se ingieran. Esto, junto con las predisposiciones genéticas que el organismo tiene, van a determinar un tipo de comportamiento de la sangre y por ende un tipo de cualidad circulatoria. Allí recién tendremos una gran parte de los factores que incidirán en la mayor o menor temperatura de la pierna del principio.



En el tema general del campo no tenemos un sector que no influya en el otro y que a su vez no sea influido por aquel.



Pero nos llevamos una sorpresa mayúscula cuando comprendemos que a poca gente le importa hoy discutir en profundidad la globalidad de los problemas del campo. Aún dentro de los distintos sectores de la producción agraria.



Cada sector se piensa que es el “ombligo del mundo” y no tiene percepción para los problemas del otro.



Desde las exposiciones rurales —que son el foro tradicional donde se exponen las inquietudes— de la Patagonia sur, se clama por una política ovina, puesto que sin ella el desarrollo del ovino desaparecerá. Desde las sociedades rurales de las zonas ganaderas bovinas se clama por una política de protección al propio sector: para que se termine con los desaciertos y el desestímulo a la producción cárnica, cuando los buenos precios permitían comenzar a vislumbrar una recomposición después de décadas de precios bajísimos.



Desde los sectores netamente agrícolas se clama por los precios de los cereales, que con las retenciones los de cosecha fina no son rentables y los de cosecha gruesa tienen sus propios problemas pese al boom “sojero” .



Los productores de cerdos se preocupan porque se puede importar cerdos de otro lado y reclaman una política de protección al cedo “nativo”. Pero no claman ni siquiera por los “granos”, que los tienen “al lado”.



Los fruticultores se preocupan por sus propios y exclusivos problemas, sin pensar que son parte de un sector agropecuario más amplio. Ni siquiera se ven solidarios con los productores de oleaginosas, que dependen también de la agroindustria.



Los “polleros” pocas veces son ligados a los reclamos de las entidades agropecuarias, por limitaciones propias y ajenas.



Y así podríamos seguir hasta el infinito. Todo son compartimentos estancos sin conexión unos con otros y de los seres humanos nadie se acuerda.



Nadie reconoce como propios los sueños, anhelos y aspiraciones del hermano que quiere al campo tanto como uno, que sufre el campo tanto como uno y que quizá, juntos, podamos encontrar el panorama totalizador para solucionar los problemas en su integralidad.



Hay que reconocer en esa integralidad los factores de la producción agropecuaria, es decir, que no es sólo el precio de los granos o de los distintos productos cárnicos. Es un conjunto de factores que van desde el acceso a la tierra hasta los insumos, el tratamiento impositivo, la capacitación, el acceso a los mercados, y la financiación de cada una de la etapas del proceso productivo.



Por eso debemos preguntarnos sin eufemismos: ¿Qué nos está pasando?



Es que estamos sufriendo como sociedad un momento de crisis. Esto hace que nos encerremos en nosotros mismos sin entender que el nuestro es un problema compartido por un montón de otra gente.



Sobre la crisis

Eso nos tiene que hacer reflexionar en serio sobre muchas cosas. Tomamos la palabra “crisis” como “ruptura”, que viene a ser su significado más amplio. Es una ruptura de cosas viejas y la aparición de otras nuevas. Es dejar al desnudo formas que ya no sirven. Pero al mismo tiempo es aprender de eso que ya no sirve para ir haciendo lo nuevo.



En medio de todo eso estamos nosotros, simples mortales, a los cuales nos van tironeando los hechos, los procesos, los fenómenos de aquí para allá. En el medio de esta terrible tormenta tratamos de “ver”, de orientarnos para ir encontrando el camino.



Nada más difícil que tratar de abrir en el monte una picada sin banderas. Por eso lo más arduo es, justamente, ir poniendo las banderas. Cuando nos tenemos que ir guiando por esa loma, por aquel Molle más alto que asoma, o aquel charco que se forma al costado del Caldén que tiró el rayo. Claro hoy tenemos el GPS, que nos ayuda mucho al poder marcar puntos, etc. esto facilita las tareas. Pero para ir construyendo una política agropecuaria no tenemos la ayuda de ningún GPS. Sólo tenemos la herramienta de la reflexión seria sobre la acción.



Crisis es cambio

Crisis significa también “oportunidad”, en sentido que si no tenemos aquello que siempre tuvimos, cuando se da el punto de “ruptura”, al faltar lo apreciamos en serio. Es decir, debemos pasar cosas bravas, serias, que ponen en peligro nuestra existencia sin vueltas y recién en ese momento aprendemos a juntarnos, a tratar de cambiar lo que pasa, a recuperar lo perdido, a ser felices.



Casi perdimos un país —de hecho nos va a costar mucho levantarlo—. Pero tuvimos que llegar hasta aquí para encontrarnos en los albores de determinar un nuevo rumbo que nos permita por primera vez ser pluralistas en el análisis de qué nos pasa y en la búsqueda de salidas para este momento difícil.

R e p e n s a r n o s.



¡Qué buena meta para empezar el Siglo de otra manera!



Desde otro punto de vista “crisis”, como fenómeno de repensar las cosas tiene también sus responsables y sus protagonistas. Es decir, tenemos gente que sufre las crisis, gente que toma medidas para atenuarlas o disminuirlas y entonces tenemos gente con mayor o menor grado de responsabilidad.



Muchas veces se tiende a disminuir las responsabilidades sobre las crisis. Es importante comprender que en la medida en que no señalamos los “por qué”, tampoco podremos encontrar los “cómo “ que nos ayuden a marcar las soluciones verdaderas a esas problemáticas.



Modelo excluyente

Hoy día, en la Argentina, vivimos en medio del capitalismo salvaje. Esto parte de malentender la teoría de la evolución y se formula diciendo: “sólo supervive el más apto”.



Eso se ha hecho “vox populi”, como se suele decir y de allí viene una buena parte de nuestros problemas como sociedad.



Puesto que se tomó como una “verdad revelada” esa afirmación, se concluye diciendo que los no aptos según ciertos parámetros terminan no siendo “sujetos” en nuestra sociedad actual. Todo termina estando a la medida de no más de ocho grupos económicos que se van quedando con todo lo que fuimos construyendo en el tiempo como patrimonio de los argentinos. De ahí que hablamos del presente como “modelo excluyente”.



Pero, si quieren, para no ser irritantes, no hablemos de modelo, porque parece que uno es “malo” si habla contra él. Es claro que hablemos o no hablemos, el modelo existe, pues la realidad lo determina. Así, estaremos como Galileo Galilei, cuando tuvo que desmentir que la Tierra giraba alrededor del Sol, en momentos en que lo juzgaba la Inquisición eclesiástica. Terminó diciendo “eppur si muove”, que viene a ser algo así como “pero se mueve”, aunque Galileo se viera obligado a decir que no para no perder la vida.



Entonces, en cuanto al “modelo excluyente”, podemos concluir con la siguiente versión atenuada: “El modelo no existe. Sin embargo, si uno pudiera catalogar a esta nefasta realidad que vivimos como “modelo”... no dudaríamos en agregarle el calificativo de “excluyente”.



Otra teoría de la evolución

Hay otra teoría, que complementa la de Darwin. Ha tenido menos difusión popular y dice que la supervivencia está dada por las formas de la solidaridad social. Es decir, que supervive aquella especie que socialmente genera lazos de solidaridad que le significan una mejor adaptación al medio, a superar la acción de sus predadores y las inclemencias.



En efecto, hay a veces conclusiones que los científicos o sus seguidores extrapolan muy rápidamente, de modo tal que afirmaciones que pudieron ser válidas para una categoría de análisis no lo son para otra. Esto es lo que pasa cuando pretendemos extrapolar, es decir sacar de contexto, la teoría básica de Darwin y la aplicamos a una sociedad en la que el ser humano está ya totalmente evolucionado como especie. En este caso hubo un científico, Kropotkin , quien señaló el papel de la cooperación o ayuda mutua en le desarrollo social. Destacó que la primera interacción social fue probablemente alguna forma de familia, para cuidar a los hijos, proporcionarse alimentos y defenderse en un ambiente hostil.



Esto es como que hubiera sido olvidado por nuestra sociedad, y parecemos extraños cuando reclamamos apoyo para el campo, porque la producción necesita se apoyada.

Esto se da en cualquier país normal, es decir aquellos de economías integradas, desarrolladas, donde las formas de solidaridad social no son una mala palabra. Dentro del capitalismo, sin entrar a plantear otros cambios más que establecer estos lazos “contenedores”, en la inteligencia que una sociedad más justa es una sociedad más rica —en términos económicos y humanos—, donde todos y cada uno pueden desarrollarse íntegramente como personas.



Así las cosas, creemos necesario tratar de bosquejar cuáles deben ser las medidas concretas a implementar en la formulación de una nueva, vigorosa y fuerte política agropecuaria. Acorde con los tiempos que vivimos y con los tiempos por venir.



Una política agropecuaria que sirva de base, soporte y sostén al renacer del conjunto de nuestra sufrida sociedad.



Que ayude a reconstruir el tejido social basándonos en la confianza y en el esperar dignamente un futuro mejor, en la medida en que trabajemos para ello. Todo lo contrario de lo que ahora vivimos que es ser sumidos día tras día en la desesperanza. Sentirnos agobiados por la multitud de problemas de una sociedad pauperizada en sus logros espirituales y laborales.



Hoy están desapareciendo los productores agropecuarios, está desapareciendo la juventud del campo. De la familia campesina queda poco y de la poca que queda nadie se acuerda. El trabajador rural es un pobre ser peregrino en vías de extinción: el orgullo del oficio se perdió hace rato.



En grandes zonas de nuestro país vuelven a aparecer enfermedades que creíamos superadas, como el paludismo y el dengue. No crecimos en cuanto a H.P por hectárea y tenemos un parque de maquinarias que es desintegrado, pues ha crecido a espasmos irracionales: Hay acumulación de maquinaria en muchos lados y carencia total en otros. Cobremos conciencia que hoy en día en nuestro país no se fabrica un solo tractor, y se vende por año la exigua cifra de 4.000 unidades.



Nuestros científicos elaboran importantes logros investigativos en “ciencia básica” que no se traducen en “ciencia práctica” al no tener estructuras óptimas de transferencia de tecnología. No brindamos acogida a nuestros investigadores, que terminan yéndose a otros países que sí contienen el conocimiento. Perdemos así un capital incalculable cual es la proyección educativa de las personas, que son nuestro capital humano.



Sin hablar que los privilegios que se niegan a la producción se agolpan todos en las espaldas del capital financiero, verdadero invitado de honor en este modelo que no existe y por lo tanto no es criticable como tal.



¡Pequeño embrollo!

Contrariamente a lo que pueda pensarse, no vamos a tratar de despejarlo. Sólo trataremos de ir tirando ideas para el debate, esperemos que lo más ordenadas posibles. Quieren ser ideas generadoras para que a partir del gran debate que nos debemos salgan las respuestas que esperamos. Eso y no otra cosa era la mayéutica de Sócrates, es decir, ayudar a parir las ideas.

No es importante esperar todas las respuestas de un hombre.



Es importante ser plenamente humanos para buscar juntos las respuestas y construir juntos las soluciones.



EJEMPLO PRÁCTICO: Tomemos una noticia publicada en los diarios. Se refiere a la producción de cebolla:



“El Precio de la Cebolla no Siquiera Cubre los Costos”

Viedma.- Si la cebolla es siempre un negocio incierto, este año amenaza con ser dramático para quienes la cultivan en el valle inferior rionegrino y en la zona sur de Buenos Aires.

En la temporada anterior una bolsa llegó a venderse a 15 dólares —y en años previos hasta 30 dólares—, pero hoy el precio está ubicado en 1,50 dólares, lo que en algunos casos no alcanza a cubrir los costos de producción, selección y embolsado.

Brasil y el mercado interno son por ahora los grandes destinatarios de la producción cebollera de la zona. Europa es el objetivo de comercialización de los productores pero todavía se muestra esquivo a la hora de cerrar negocios.

En le valle irrigado del Idevi, unas 1000 hectáreas de esta hortaliza bulbosa están en la etapa de cosecha, lo que arrojaría una producción de 1.200.000 bolsas. Este cultivo es casi una novedad, ya que se impuso en los últimos 4 o 5 años.

En Villalonga y la zona de CORFO, otras 10.000 hectáreas tienen mucha más “antigüedad”, tanto en técnicas productivas como en contactos y mercados para la comercialización. Allí más de 10 millones de bolsas están siendo acondicionadas n estos días.

El Gerente General de Idevi, Guido Begandi, confirmó ayer que las bajas cotizaciones ofrecidas este año por la cebolla, e indicó que el tema se complica en virtud de que los productores en general optan por el monocultivo, es decir, que apuestan toda su labor anual a una sola alternativa.

En años anteriores el tomate fue motivo de alegrías y desdichas —alternativamente— para la región, y luego fue el zapallo anquito.

El productor de Villalonga Basilio Bongarner, presentó un dramático cuadro cuando habló por una radio viedmense a través de su teléfono celular desde su camioneta, mientras veía cómo se embolsaban las cebollas que —ya sabe— no alcanzará a vender a un precio suficiente para pagar los costos.

Borgarner atribuyó la baja del precio al explosivo crecimiento de la superficie sembrada este año, tras los buenos precios logrados en la temporada anterior.

“Hay médicos, farmacéuticos, bioquímicos, abogados, que quieren cambiar el auto y se ponen a sembrar cebolla y nos arruinan este negocio a nosotros que nos dedicamos a esto hace muchísimos años”.

Dijo además Borgarner que sólo algunos productores —con muy buena infraestructura—pueden obtener en estos momentos un precio de 18 reales de la moneda brasileña por bolsa.

Cuando se le pregunta si este fue un año malo, fue contundente:”malo no, malísimo”. Ejemplificó que le pagarán por bolsa 1,50 dólares, pero de eso tiene que pagarle 60 centavos al embolsador, lo que le deja sólo 90 centavos para sí. Como saca 1.500 bolsas por hectárea le queda por esa superficie 1.400 dólares, cuando sólo para cosecharla debió gastar 1.000 dólares por hectárea. Sin contar los costos de siembra, sanidad y otros rubros de la mano de obra.”



Por si estos no fueran pocos elementos para ilustrar acerca de cuál es la política agropecuaria en vigencia, hay otro pequeño agregado en un costado de la misma página del diario que publica la nota anteriormente transcripta.

“ SIN PLANIFICACIÓN HAY MÁS RIESGOS

Producir sin planificar resulta cuanto menos riesgoso. Los productores de cebollas sufren las consecuencias de la excesiva superficie plantada con la especie, lo que genera sobreoferta y hace que los precios se vengan abajo.

Pero no es el único caso. También ocurrió con el tomate, cuando todos querían producir por los buenos precios de una temporada. Hace unos años en cada chacra sembraron melones y el resultado fue un fracaso para todos.”



Sin dudas, si repasamos cada sector de la producción agropecuaria nos encontramos con dificultades más o menos parecidas. Es que estamos hablando de una economía desintegrada, desequilibrada a lo que no hay sector que pueda escapar.



El resultado es la incertidumbre permanente.



El gran problema de esta situación es que genera acostumbramiento, el que se manifiesta como una gran resignación. Es pensar que las cosas fueron siempre así y seguirán siéndolo.



Nada más lejos de la realidad, ni lo uno ni lo otro.

Estamos en un camino que construimos entre todos. Cada pequeño grano de arena suma en el esfuerzo por construir un andamiaje que implique un país y una región en desarrollo.



Como dice el Martín Fierro: “Hasta el pelo más delgado / hace su sombra en el suelo”.



Sumar las voluntades de la gente, aunar los esfuerzos, los anhelos y las esperanzas en esa gran construcción es lo que pretendemos con estas páginas.



Si habláramos con un europeo agrarista de hoy día, quizá no llegara a entender la noticia que acabamos de leer acerca de la cebolla. Porque pensaría que es algo que hoy no puede estar ocurriendo. Es una situación inconcebible que se dispersen esfuerzos, que no se quiera que la producción se desarrolle lo más armoniosamente posible, en un marco que tienda a despejar las incertidumbres.



No estamos pidiendo nada del otro mundo, debemos tener conciencia que debemos ser capaces los hombres de campo de hoy día de demostrar nuestro valor al conjunto de la sociedad, so pena de desaparecer, pues nuestros problemas terminan no siendo relevantes en la apreciación del conjunto. Nosotros mismos les quitamos relevancia cuando no participamos en cada una de las cosas que nos afecta. Y, por sobre todas las cosas, cuando permitimos que las políticas para nuestro sector las dicten otros que quizá no estén tan cerca de la producción como los propios productores.



Esto puede parecer una visión corporativa de la sociedad y sus mecanismos. Nada de eso. Pero la realidad es que las políticas las dictan las grandes corporaciones reales y concretas. Nosotros como sector social, no podemos ni siquiera sentarnos a debatir y sintetizar opiniones del conjunto.



Pero hay una afirmación que es necesaria, si el estado no apoya en serio a la producción de bienes y servicios para que funcione armónicamente no puede cumplir en el tiempo con sus funciones primarias elementales. Tales son educar, curar y hacer cumplir la ley.



CAPÍTULO 2

EJES BÁSICOS DE UNA NUEVA POLÍTICA AGROPECUARIA



Esto conlleva conjuntos de medidas que nunca son unilaterales, sino que en realidad son mallas, entramados, que significan no sólo la interconexión de medidas, sino la articulación de las mismas. ARTICULAR UN CONJUNTO de medidas es darle dinámica a una política integral.



Toda política integral tiene que tener un hilo conductor y debe poder ser realizable



GARANTIA FUNDARIA

Trabajar sobre el valor de la tierra, esto es que dentro de las cuentas de capital uno de los valores que hacer cerrar o no los números en términos de patrimonio, lo constituye el valor de la tierra como bien de capital o de renta. Ese valor presenta fluctuaciones a lo largo de los años. Esas fluctuaciones obedecen a un montón de aspectos, dentro de las leyes que tienen los distintos mercados, pero que en definitiva reflejan algo si se quiere “etéreo”, que es el valor de la tierra. Si uno observa la curva de los precios de los distintos “tipos” de tierra a lo largo de los años, observa que si se hace comparaciones deflacionadas ellos se estabilizan, es más, tienden a la suba en el largo plazo.



Estas alternancias de valores altos y valores bajos hacen que aquello que en un momento significa un respaldo de capital importante, al momento siguiente signifique un pobre respaldo.



Es una tendencia que hay que resolver bajo distintos mecanismos que tiendan a “equilibrar” los valores. Esto con un doble objetivo: por un lado dar una base estable de valores que sirvan en la planificación al largo plazo. Por otro lado, operar dentro de lo que se ha dado en llamar las “profecías de autocumplimiento”, es decir, generar con un conjunto de medidas la “confianza” en la actividad, de manera tal que esa “confianza” incida positivamente en el desarrollo de ésta. Por otro lado, nada más claro que el papel que cada uno de los estados provinciales puede cumplir en esto como morigerador y orientador de las fuerzas de mercado, para que éstas actúen en sentido de impulsar una actividad económica siempre creciente, en función de lograr un mejor estándar de vida para la población. Al impulsar de esta manera la actividad económica están apoyando el aumento sostenido de la renta y, por supuesto, su propio “cierre de números”, pues cuanto más actividad más recaudación. La cuestión debería manejarse como una especie de “banco de tierras”, es decir, fijar el valor por hectárea en distintas zonas ponderando una serie de factores históricos y productivos. Esto daría un tipo de valor “base” fuera del cual no se podrá cotizar la hectárea. En última instancia el estado comprará a ese valor de referencia, en salvaguarda del valor tierra.



A través de estos mecanismos financieros “tradicionales” es posible tener esta intervención en el mercado en términos auspiciosos, uno de esos mecanismos es la “securitización”, otro puede ser la cotización en bolsa de lo que pueden llamarse “ paquetes de tierras” o diversos mecanismos de compensación de valores hoy por hoy utilizados ampliamente dentro de mercados insospechados de infidelidad capitalista, como puede ser cualquier país de la Unión Europea.



Por supuesto que esto como medida aislada no es ningún paliativo, salvo que sea implementada con un conjunto de otras medidas que aseguren una interrelación de herramientas y de objetivos.



En el peor de los casos, en esto la especulación más fácil sería comprar tierras por debajo de la par y venderlas al estado a la par. Por eso los mecanismos de control deben ser múltiples y aceitados.



REVALÚO DE ACTIVOS

Estamos hablando de un revalúo a los efectos contables y del mejoramiento de la relación deuda-patrimonio neto, sin efectos impositivos. Esto, que hasta hace poco se podía considerar una herejía está incluido en la ley de promoción de la actividad forestal , que fuera impulsado en su momento por la misma Sub Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación. Es decir, estamos hablando de una herramienta muy útil para el fomento de una actividad concreta. Esta forma de valuar los activos es aplicada como mecanismo convencional dentro de la Ley de Minería, de acuerdo a la cual se permite contabilizar como activo hasta un 50 % de las reservas comprobables de mineral, no a los fines de determinación de impuestos, sino a los fines de determinación del capital de respaldo. ¿Qué cosa distinta estamos diciendo cuando planteamos que el capital de respaldo que tiene un productor es su producción futura?



EL VALOR DEL FUTURO

Manejar el mercado de futuros como respaldo en la obtención de capital. Esto generará una masa de capital líquido suficiente a los efectos de asegurar una exitosa “operación” de las unidades económicas.



Es decir, los productores tienen un capital que es su futura producción, establecida a través de parámetros históricos de producción.



Esto a partir de determinadas técnicas de manejo, etc. Si un productor, por ejemplo, históricamente obtuvo un rinde de 50.000 kilogramos de lana por zafra, nada indica que, si tiene los elementos suficientes, si aplica las técnicas adecuadas, si vende de una manera ordenada y le garantizan el efectivo pago de su producción, nada indica, decíamos, que no pueda volver la siguiente temporada a producir sus 50.000 kilogramos de lana y aún aumentarlos. De modo tal que si tomamos lo probable bajo ciertas condiciones —repetir la producción— como afirmación positiva, nada nos impediría conseguir capital sobre ese “futuro” de modo que el que produce pueda “realmente” lograr sus metas de rendimientos. Así estaremos facilitando el proceso productivo, no poniéndole obstáculos.



EDUCACIÓN PARA LA PARTICIPACIÓN:

El tercer factor a considerar es el tema de la formación de los protagonistas, el intercambio horizontal de experiencias. Es decir la transferencia exitosa de la mayor cantidad de actores sociales posible de las síntesis que se vayan logrando como sector productivo en sentido de ir capitalizando aciertos y errores.



Un programa de educación permanente, de evaluaciones y de generación de confianza es imprescindible, pues es lo que permitirá transformar las experiencia en avances verdaderos y significativos.



Esto es así tanto en la generación de riqueza del sector como en una mejor distribución de la misma.



De igual modo, una educación permanente es uno de los aspectos que permitirá ir salvando la brecha existente entre las generaciones del campo. También es la manera en que se hará más atractivo a los jóvenes seguir ligados al campo y a las actividades de los mayores, en sentido de internalizar que aquí también “otro país es posible”.



EL MEDIO FÍSICO

El lugar donde desarrollamos la explotación ganadera es, básicamente, el pastizal. En este sentido debemos tener en cuanta que estos pastizales han venido desarrollándose desde hace muchísimo tiempo y nosotros, muy hábilmente, lo hemos deteriorado en poco más de cien años. Pero los deterioramos a tal punto que hoy tenemos el sesenta y cinco por ciento (65 %) de los suelos degradados, desertificados, algunos con muy poca probabilidad de ser recuperados.



Dice V.A. Deregibus que “los pastizales naturales se originaron en la región Patagónica hace aproximadamente 45 millones de años, como consecuencia de cambios climáticos que comenzaron en mitad de la Era Terciaria y continuaron hasta la primera mitad de la Era Cuaternaria. “



Otro autor señala que “el emplazamiento de vastas Pampas con pastos ocurrió durante el Mioceno tardío, como consecuencia de condiciones climáticas que han persistido sin grandes cambios hasta ahora” .



Es evidente que nos hemos esforzado mucho para en tan pocos años destruir una obra que a la evolución geo-biológica le llevó millones de años.



La determinación de aquellos lugares donde se puede apreciar la desertificación —en realidad el deterioro del suelo que más temprano que tarde llevará hacia la desertificación— exige que sea un dato fundamental para una política agropecuaria tener en cuanta las técnicas apropiadas para la superación del problema. Existen cantidad de conocimientos científicos y tecnológicos para hacerlo sin mayores inconvenientes.



La cuestión es que se debe apuntar a una solución integral del problema. Cada uno de los aspectos de esa política no constituye un fin en sí mismo, sino que cobra su verdadero carácter en la articulación del conjunto.



Claramente, sin embargo, la base es dotar de los medios económicos a la producción, a los efectos de romper el círculo vicioso que genera la explotación extractiva, es decir, sin respetar los tiempos de la naturaleza, en función de generar “algo” de dinero lo mas rápidamente posible. Pensamos que la gente no deteriora las cosas porque es intrínsecamente mala o estúpida, sino que el marco económico los determina en gran medida a buscar maximizar los beneficios sin tener en cuenta el deterioro que solo se aprecia como categórico luego de muchos años.



LA SOLIDARIDAD COMO VALOR INTEGRAL Y PERMANENTE



Concebir una política agropecuaria como una perla en sí misma es un fenómeno que muchas veces se ha repetido.



Incluso los propios actores piensan que a veces a “su sector” puede irle bien, aunque el conjunto de los aspectos económicos no funcione. Nada más errado cuando tenemos plena conciencia de la interrelación de os factores económicos.



Indudablemente que debemos partir de una conciencia solidaria en función de la resolución de los problemas.



El asociativismo vuelve a cobrar un papel importante, más allá que tantas veces se haya abusado de él hasta hacerlo casi reprobable por el conjunto de los actores sociales que tan buena utilización podrían hacer de las cooperativas, y otras formas asociativas como los consorcios, etc.



Al respecto es importante destacar que a lo largo d estos años de ”Cuentapropismo”, se ha generado una coptación ideológica que hace que aquellos que son expulsados y marginados del capitalismo salvaje, sean a un tiempo uno de sus mayores sostenedores.



Las formas asociativas sirven cuando tienen vida, aunque esta afirmación parezca una verdad tan evidente que suene tonta.



La vida a las formas asociativas sólo se las da la participación de la gente, a través de diversos mecanismos y normas, acciones y procederes.



Muchas veces no hay que tenerle miedo a algunas desprolijidades en cuanto a los contenidos “técnicos” de las propuestas, sino que lo importante es que surjan de la auténtica vida interna de las instituciones.



Toda vida genera discusión, vaivenes y dificultades para articular de un modo coherente las participaciones. Pero lo principal es que genera al mismo tiempo cambios de fondo y hace que las políticas cobren impulso propio si, confrontadas con esa rica realidad, se hacen carne en la gente. Es la única manera que perduren en el tiempo.



Muchas veces más importante que desarrollar un manual de lucha contra la “mosca del cuerno” va a ser ponernos a reflexionar por qué, dentro del sector agropecuario argentino tuvimos trescientos mil explotaciones desaparecidas en los últimos 18 años. Es decir, estamos hablando de Un Millón Doscientas Mil personas que no pudieron continuar su modo de vida tradicional, propio y característico, puesto que fueron expulsados del sistema, declarados “INVIABLES”.



ACERCA DE LA METODOLOGÍA

Siempre nos conviene repensar las palabras que empleamos. Cuando hablamos de metodología sin duda todos interpretamos que nos estamos refiriendo a una manera ordenada de ir tras un objetivo. Sin embargo vamos a referirnos a que no hay metodología. Porque ella nos refiere a “metá” que quiere decir “dentro de”, en griego y “odós” quiere decir “camino” y si nos acordamos del poeta, sabemos que no hay camino, sino que hacemos camino al andar. Entonces aquellos que esperaban una receta, perdonen el fiasco.



Todo este amplio y caótico listado de ideas no pretende ser nada sistemático ni mucho menos. Sólo pretende servir de “disparador” para tratar de ir hilvanando un conjunto de preguntas que sirvan de soporte a la generación de una política que debe ser vigorosa y coherente.



Ésta, como todo en esta vida, es una construcción a la que vamos a ir aproximándonos de a poco, para no “empacharnos”.



Quedan muchos aspectos “técnicos que cualquier política medianamente “seria” debería contemplar, como ser la articulación provincial de cada uno de los programas de Nación que se desarrollan en las distintas zonas, el tema famoso e las barreras sanitarias, las líneas de crédito específicas par ala actividad, la Coprosa, la Conalfa, el Instituto Argentino de sanidad y Calidad Vegetal, etc. No obstante esos déficit, pensamos que en la medida que tengamos claro cuáles son los parámetros básicos por los que tamizaremos esta tan rica realidad, podremos digerirla, evaluarla y fijarnos nuestros objetivos para con ella.



Estamos en un camino que deberemos recorrer tratando de no perder el rumbo, sabiendo que en conjunto llegaremos, tratando cada tanto de hacer un alto par “ajustar la cincha” y recordando que cuando pasemos tranqueras, al bajar del caballo, debemos atar la “sotera” a la “sidera” para no quedarnos de a pié.



BUSCAR LA HISTORIA DE USO

Yo he conocido esta tierra

En que el paisano vivía

Y su ranchito tenía

Y sus hijos y mujer

Era una delicia el ver

Cómo pasaba sus días.





Cuando vamos a plantearnos el uso de un potrero, o de un cuadro dentro del campo o chacra, siempre tenemos que tratar de conocer su historia lo mejor posible, para que el uso actual que planifiquemos sea lemas adecuado posible.



De ahí la cita del principio, en cuanto a conocer los tiempos anteriores, pues dicho de otro modo sonaría frío, y pensamos también que incorrecto: “en que el paisano vivía”, es decir, nunca olvidarnos de la gente, de que vamos con ella para adelante o para atrás, pero junto a ella.



Somos parte de la gente y tenemos cada uno de nosotros, todos, nuestras expectativas, anhelos, aspiraciones y deseos, buenos y malos, acertados o errados. Pero es nuestro interior, nuestras creencias y ellas nos van llevando y nosotros a ellas en un juego de nunca acabar.



ANDAR CON LA GENTE

Cuando reflexionamos acerca de una política agropecuaria tenemos que tratar de aproximarnos a ese fenómeno que es el hombre interactuando con la tierra. Y dentro de ese conjunto “Tierra”, con esos otros seres vivios que son sus hermanos y los animales y las plantas.



Esa es una relación singular, particular y propia que debemos desentrañar. Tal es así, puesto que un aspecto fundamental del desarrollo de una política agropecuaria —que pretendemos exitosa para el sector—es desde dónde la convocamos, desde dónde pretendemos levarla adelante.



No dudamos en decir que desde la gente, no dudamos en decir que desde la tierra. Desde ese color particular de los amaneceres del campo y también desde el olor fuerte de la bosta en los corrales.



El desafío es hacernos carne con la gente. Desde allí lograr que los aportes técnico-económicos de lo último en tecnología lleguen a tener incidencia real en la vida de todos los días.



Aún en un mundo globalizado debemos redescubrirnos como protagonistas y hacer conscientes las cosas que desde nuestro yo podemos aportar al mundo.



Nada mejor que desde la fuerza de un país trabajando.



Muchos piensan que ”globalizarnos”, como gustan decir ahora, es abrirnos al mundo sin orden ni concierto.



HABLAR CON NUESTRA PROPIA VOZ

Pensamos que no es así, puesto que en realidad esta globalización no es de ahora, sino que en definitiva, es “ desde que el mundo es mundo”, como saben decir las viejas. Lo importante es que aprendamos a habar con nuestra propia voz, dentro de este mundo. Pues es en esa medida en que seremos más felices y, a su vez, seremos más respetados como pueblo.



¿DESDE DÓNDE PARTIR, ENTONCES?

Desde la familia campesina, la familia rural, pues ella es la que debe ser centro, motor y a la vez que punto de partida, punto de llegada. Pues si no hacemos las cosas para vivir mejor, ¿para qué las hacemos?



Desde este punto de vista debemos en primer lugar valorar lo nuestro: ¿Qué tengo yo de lindo o de atractivo que pueda tener “valor “ en términos de intercambio?



En primer lugar la “paz” que brinda nuestro extenso territorio, las tantas cosas que nos dice si lo sabemos escuchar, lo que nos hablan las mesetas y el viento, lo que nos habla la lluvia y la ausencia de ella. Lo que nos hablan la montaña y el bosque, y hasta el mar cuando golpea con cada ola a nuestra puerta.

Pero a su vez es cada plantita que nos habla, es la “raíz de teñir” que está en estos suelos desde hace miles de años como especie y frente a la que podemos tener dos opciones: la ponemos en un herbario y la identificamos botánicamente según todos los cánones de la sapiencia “oficial” y entonces vamos a arribar a que se llama “Relbunium richardianum”, y es de tal familia, y de tal género. O, en cambio, la tomamos como aquella plantita cuya raíz servía a nuestros antepasados para dar a la lana y a los cueros un hermoso color ocre, entre amarillo y rojo, suave, precioso y así, con este reconocimiento recuperamos esta plantita para “nuestra” familia. No la formalizamos como algo exterior a nosotros, sino que la “internalizamos” como parte de nuestras vidas a las que hace un aporte fundamental, cual es dar el color, la “terminación” a las cosas sin ser contaminante, como otras tinturas y anilinas.



Y es en esas cosas que encontramos lo que tenemos que decir al mundo con nuestra propia voz. ¿Dónde se puede encontrar lana lavada y teñida con “Raíz de teñir”? Acá, únicamente, y eso tiene un “valor” en el mundo globalizado, pues es lo que en Europa se llama “DOC”, es decir, “Denominación de Origen Controlada”.



Luiggi Vannini dijo en 1985 : “Queremos presentar una primera tentativa al gran tema de las biotecnologías en una óptica prevalentemente provocativa y de estímulo para una visión más extendida y crítica de un mundo agrícola que no aparece solamente destinado a producir provisiones alimentarias sino que también suministra materias primas para usos no alimentarios por lo que se deben pensar modalidades de producción y de intercambio profundamente diferentes de las actuales”.



Aún hoy esto, que fue formulado hace 19 años puede parecernos chino básico. Pero, a poco que lo veamos nos habla de lo nuevo que va a determinar rumbos en este Siglo. Más allá o más acá de los “commodities”. Estamos hablando de los recursos de la biodiversidad o de la biomasa. También de las aplicaciones biotecnológicas de esos recursos. Muchas veces nos olvidamos que en Europa no existía ningún medicamento específico para combatir la fiebre hasta que los españoles se dieron cuenta que los incas —en realidad el pueblo Quechua, cuyo soberano era el Inca— usaban la corteza de un árbol que se llamaba “Quina” para combatir la fiebre, y de allí se derivó el medicamento “quinina”. Recién varios siglos después se desarrolló el ácido acetil-salicílico, base de la conocida “aspirina”. Ese es un ejemplo burdo pero útil de la biotecnología y productos no alimentarios de la producción agropecuaria.



Tenemos muchos más valores de los que pensamos. Reconocerlos, apreciarlos y desarrollarlos es nuestro desafío.



Entonces, lograr que se reconozcan esos valores es la llave económica y social que nos va a permitir reencauzar este “modelo de mercado” y hacerlo un “modelo de gente”, que será nuestra única salvación posible.





CAPÍTULO 3

LAS ESCALAS DE LA PRODUCCIÓN

Uno de los primeros enfoques que nos encontramos, desde los que ya están establecidos en la conciencia de la gente es que hay que tener una cierta “escala de producción”, para que el mercado “te tenga en cuenta”. Esto, como muchas otras cosas es parcialmente cierto, pero no es ninguna “verdad revelada”.



Más que a una cierta escala habría que decir que debemos tener una “oferta atractiva”, para decirlo en términos de mercado, pero nada nos indica que deba ser una “oferta individual”.



LA CUESTIÓN DEL MODELO

Tanto ha prendido en la gente la falsa concepción imperante de que todos debemos estar dentro del modelo “globalizado”, que un pequeño productor decía el otro día: “tenemos que parecernos a las grandes empresas”, y de ese objetivo sacaba la conclusión que debía tener “relaciones empresarias” y seguía diciendo “pensamientos empresarios”, etc. Concebía como empresarios a los grandes grupos que han sabido aprovecharse de este proceso de liquidación de la Argentina.



Sin embargo nada más falso que esto, porque en definitiva no nos permite hacer nuestro propio diagnóstico y preservarnos como personas y como sociedad. De última como Nación, aunque esté un poco pasado de moda hablar e ella.



Sin embargo prueba que tan faltos de razón no estamos es que vino a Cutral Có, Provincia de Neuquen, a dictar un seminario un catedrático de la Universidad de París, cuyo discurso está destinado a “ fortalecer las economías regionales como medio de defensa ante los competidores extranjeros”.



Allí es donde queremos llegar, cuando decimos que debemos hablar con nuestra propia voz, es decir, damos por supuesto que primero debemos reconocer nuestra propia voz y, por ende, conocernos a nosotros mismos. Entonces llegamos a lo que realmente debemos llegar, pues sólo al saber quiénes somos podremos determinar qué queremos y desde ese punto trataremos de implementar las mejores técnicas para lograrlo.



Entonces: ¿Es nuestro camino “parecernos” a los que aparentan ser “grandes empresas”, entendiendo como tales las multinacionales y aquellas variopintas succionadoras de privatizaciones baratas y subsidiadas?



Indudablemente que debemos ser una grande empresa, pero qué más grande empresa hay que un pueblo en movimiento en función de lograr que siendo un poco más solidarios podamos recorrer juntos un camino de mayor felicidad.



Sin duda que una política desde el Estado, como puede ser la política agropecuaria que queremos ayudar a esbozar, debe ser incluyente. Es decir, debe servir de contención al conjunto de los actores sociales desde las grandes empresas hasta los pequeños productores.



De tal modo, queremos afirmar que no debemos parecernos a nadie más que a nosotros mismos. Por ese camino vamos a llegar a la conclusión que no debemos ponernos en ejemplo de los “grandes emprendimientos” sino en el camino de la potenciación, la interrelación y fortalecimiento de una multitud de pequeños emprendimientos, pues son el auténtico motor de la economía regional y donde verdaderamente se pueden encontrar parámetros de vida que sirvan de ejemplo para transformar el medio y transformarnos como personas.



IMPLEMENTACIÓN PRÁCTICA DE LAS CONCEPCIONES ENUNCIADAS



Cuando en 1991 salimos a decir desde la Asociación Rural del Sur Pampeano “ El campo está de luto asistiendo a su propio sepelio” los más de los dirigentes agropecuarios consideraron que éramos un poco irrespetuosos y que estábamos muy equivocados. Tuvimos en aquel momento fuertes discusiones en torno a si había que darle apoyo al modelo privatizador y émulo de los primeros capitalismos salvajes. Ese es el tema que planteamos cuando dijimos que había gente que tenía una confusión grande en cuanto a qué propuesta económica apoyar.



Lamentablemente los pronósticos fueron ciertos en cuanto a que las políticas implementadas hacia el campo se transformaron en una guerra a los pequeños y medianos productores que termina con el saldo enunciado de casi trescientas mil explotaciones desaparecidas del escenario económico. Son los excluidos, los declarados inviables, los irrecuperables. Incluso dirigentes que nos tomaron con sorna en aquel momento, luego terminaron con todos sus bienes rematados y hoy están arrepentidos, en buena hora, tratando de sumarse a la lucha por una nueva política agropecuaria.



Tenemos muchos datos de la realidad que nos dicen que las cosas no tienen por qué ser necesariamente así. Acerca de la gravedad de la situación lo pone de manifiesto el hecho de que George Soros sea en este momento el mayor productor agropecuario de nuestro país y debemos tomar conciencia que de esta no se salva nadie, ni siquiera los pretendidamente grandes productores agropecuarios nativos.



Así como se está concentrando el conjunto de la economía, se está concentrando el campo. Pero no todo está perdido en tanto podamos aunar voluntades en el esfuerzo de constituir políticas vigorosas, aptas para volver a hacer del campo el medio de vida de la familia rural y el generador de riqueza para el conjunto de la vida nacional.



PROTAGONISTAS

La política agropecuaria se debe dirigir a todos aquellos que tienen relación directa con la producción agropecuaria. De tal modo que debe abarcar desde los intereses de los grandes propietarios hasta el más pequeño de los productores. Estamos dentro de la corriente de pensamiento que sostiene que desarrollar el campo es poblarlo, sostenerlo contra viento y marea: PRIVILEGIAMOS LA PRODUCCIÓN.



Está claro, sin embargo, que una nueva política agropecuaria debe estar orientada a todos aquellos que hacen del campo un “modo de vida”, pues no alentamos la tenencia rural como un mero medio de renta.



Es necesario lograr determinar quiénes son los protagonistas reconociendo que durante los últimos quince años se han sufrido las consecuencias de circunstancias de extrema gravedad para la producción que ha determinado, entre otros aspectos el abandono de explotación de una cantidad inmensa de superficie. Ello es reconocido particularmente en la Patagonia, lo que tiene una repercusión estratégica difícil de evaluar aún en toda su magnitud, pero sin duda perjudicial para los intereses del país.



Es necesario bregar por una revisión de la así llamada “deuda del campo”, basándonos en que técnicamente son archiconocidos la mayoría de os parámetros técnicos para aumentar la producción, mejorar los suelos, etc. pero esos objetivos son imposibles de alcanzar en la mayoría de los casos porque no se puede acceder a la financiación del esfuerzo productivo.



¿CÓMO LOGRAR EL FINANCIAMIENTO?

LAS COSAS PUEDEN CAMBIARSE

Existe una ley nacional, la número 11.741, de 1933 que establecía una moratoria hipotecaria y una reducción de intereses. Esta ley, si bien está agotado su cumplimiento temporal, es decir, fue sancionada para tener vigencia durante un período de años que ya se cumplió, nos enseña muchas cosas.



La primera de ellas es que se pueden cambiar los parámetros de medición de las deudas agropecuarias y el mundo no se desmorona. Es evidente que el país vivió setenta y tres años más desde 1933 a la fecha, luego de la sanción de esa ley que “escandalosamente reducían las deudas de los productores agropecuarios”.



Existe un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que ratifica los contenidos de aquella ley y dice: “...un estado de emergencia producido por fenómenos económicos tan graves o más que el que puede crearse por un contraste de la naturaleza... y ese estado tiene los caracteres del caso fortuito, capaz por su solo imperio de modificar las relaciones contractuales creadas al abrigo de la normalidad”. (Véase Fallos: 172:21 “Avico contra de la Pesa).



Esto nos pone de manifiesto la posibilidad de modificar las relaciones jurídicas existentes “dentro” del marco de la legalidad actual. A tal fin, se hace necesario considerar varios aspectos.





PRODUCTIVIDAD

El aumento de la productividad agropecuaria no es un problema estrictamente “técnico-productivo”. Están dadas y conocidas por la mayoría de los productores las pautas técnicas para aumentar la producción. El problema de la mayoría es que les han cambiado el marco productivo, es decir el modelo en el cual se entrelazan los factores de la producción. NO hay un horizonte de certezas en el marco del cual tomar las decisiones. La gente tiene una angustia constante incorporada, muchas veces inconsciente, que hace que tengan una espada constante sobre sus cabezas si toman decisiones erradas y, a su vez, nada hay en el contexto que les ayude a tomar esas decisiones correctas.



FINANCIACIÓN

Dentro de la problemática existente, lo más grave es la carencia de financiación adecuada. Esto ocurre porque la actividad agropecuaria tiene tiempos que no son respetados por las formas de financiamiento que se ofrecen.



Luego está el problema de las deudas de arrastre. En un marco económico donde vuelve a haber atraso cambiario real, donde existe una tasa activa positiva en muchos puntos a la inflación, se hace imposible que el campo siga siendo sujeto de crédito. En las actuales condiciones.



Debe lograrse una revisión de esas monstruosas deudas y ubicarlas en una refinanciación pagable de largo plazo y con tasas de interés acordes con la actividad.



COMERCIALIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN



La comercialización es un problema en sí mismo, pero sin duda, conectado por una doble vía con el resto. Es necesario garantizar un precio justo, rentable, predeterminado y con certidumbre de pago.



REESTRUCTURACIÓN DE LOS PASIVOS EXISTENTES



El tema de la recategorización de los sujetos de crédito, pasa por dar coherencia a cuatro aspectos, aún en el marco de la actual ley de entidades financieras:

A) En primer lugar un revalúo de activos

B) Luego, el dicho recálculo de la deuda

C) Optimizar el flujo de fondos por medio de la mejora de ingresos que se lograrán con los objetivos propuestos.

Estas tres medidas lograrán mejorar la relación deuda-patrimonio neto, por un lado y aumentarán la capacidad de repago, por otro.

D) En base a la nueva situación determinar cuál es la necesidad de activos fijos y activo de trabajo para alcanzar los fines propuestos de aumento de la productividad. Vale decir, proveer de capital la ciclo de la producción, realimentar el sistema.

REGULACIÓN

Todos los países desarrollados tienen sus sectores agropecuarios “regulados” por la acción del estado. Estamos hablando de economías integradas, de ahí a calificación de desarrolladas. Nosotros somos una economía desintegrada o, mejor dicho, integrada desigualmente. Entonces hoy salta cada vez con más énfasis que no podemos competir con quienes tienen una estructura de apoyo que nosotros no tenemos.



Hoy un productor europeo, por ejemplo, cuenta con financiamiento a treinta años para adquirir la tierra. A diecisiete años para compra de maquinaria y a dos años para los trabajos de cultivo. Todos estos créditos son a tasa real negativa —dos puntos por debajo de la inflación—. Otra cosa: saben, antes de tomar las decisiones productivas pertinentes, qué precio van a obtener, mínimos garantidos, por su producción.



Veamos que no es cuestión que el grupo CAIRNS señale a los países de economías integradas que no subsidien a sus respectivas producciones agropecuarias, porque no lo van a hacer . Esto por una cuestión de su propia supervivencia y de “tranquilidad espiritual”. Esto es a veces difícil de entender. Quien no pasó nunca privaciones masivas como conjunto social no pueden entender que ahora que es factible hacerlo los europeos hagan reservas masivas de “comida”. Nosotros debemos comprender que ellos comieron ratas cuando nosotros estábamos en la abundancia. Entonces, ¿cómo no va a tener en el freezer 600 mil toneladas de manteca? Sí, está bien escrito, 600 mil toneladas de manteca tiene la Unión Europea almacenadas con una lechería subsidiada.



CONCLUSIÓN

Tratar que el crecimiento económico sea desarrollo económico, no es una utopía.



Existen mecanismos técnico-económicos aptos para lograrlo, los llenaremos de contenido con participación, con educación permanente y apoyo decidido a la producción.



Todo forma parte de un conjunto de medidas que, articuladas con una sólida voluntad política, nos permitirán modificar este estado de cosas.



Quizá sigamos una escuela que puede catalogarse de “vieja”. Pensamos, a la luz de los problemas existentes, que no es así. No obstante debemos señalar específicamente algunas cosas. Entre las tales están los dichos de Raúl E. Cuello : “ Otra de las razones para hacer deseable el desarrollo económico consiste en la necesidad de reducir las diferencias existentes en la distribución personal de la riqueza, ante la participación cada vez más efectiva de las mayorías en la gestación del poder político”.



Es importante señalar esto si lo confrontamos con la creciente ola de reclamos por, simplemente pero nada menos, lograr que el sistema funcione bien. Al respecto otro autor señala la importancia de que “las expectativas que se crean dentro del sistema social puedan ser satisfechas”



Con estas citas sólo pretendemos señalar con absoluta claridad que los dichos expresados en este trabajo tratan de pasar de la categoría de pobres elucubraciones. Sobre todo debe verse que estábamos al límite del consenso social, y esto está escrito en 1998. Es decir, que se preanunciaba la crisis del 2001.



Aquí se han esbozado algunas ideas acerca de cómo comenzar a debatir el tema, todos somos conscientes de las grandes líneas de la problemática a destrabar, el resto están en el corazón y la razón que pongamos en el debate y en las formas de consenso para llevar adelante las cosas. Con convicción y, lo principal, con mucho amor por la gente y por la tierra.

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